Según cuentan fuentes extraoficiales, nuestro flamante canchero no nació únicamente para dicho oficio. A temprana edad formo parte de las inferiores de Defensa y Justicia, pero posteriormente, dadas algunas diferencias con el entrenador, decidió alejarse del grupo. Buscó nuevos horizontes en Deportivo Español en donde encajó de maravilla. Pese a ello, una terrible lesión de meniscos lo dejó fuera por 3 meses luego de los cuales nunca volvió a ser el mismo. Su frustración buscó salida en sus 3 maravillosos hijos a los cuales les hizo amar el deporte tanto como el lo amó (uno de ellos actual jugardor de Gimnasia y Esgrima de La Plata).
En cuanto a su destino profesional, tomando los conocimientos aprehendidos con su abuelo José en los vastos campos de Osasuna; comenzó a arreglar jardines en las casas de su barrio. La habilidad que poseía era evidente: es así que corría el año 1974 cuando ganó el premio Garden's Grass otorgado por la revista Greenhouse de Inglaterra. A razón de esto los dirigentes del Club Atlético Sacachispas, interesados en su técnicas innovadoras hicieron uso de sus servicios y se ganaron el prestigio de su verde y cuidado césped.
Roberto nunca se casó. Otro capitulo de su turbulenta historia personal, indica que los problemas de pareja fueron moneda corriente en su vida, siendo sus 3 hijos de madres diferentes (una de ellas de origen afroamericano).
Hoy en día Rober (como lo apodan sus allegados mas cercanos), se junta todos los domingos en el Club Alvear con su mejor amigo José Rodó (dueño del complejo) a comer asado y jugar a la canasta en apasibles tardes, a cambio de su colaboración en el cuidado correcto y disciplinado que las canchas necesitan para estar en perfectas condiciones.
Las páginas en la vida de Roberto siguen abiertas y pueden, todavía, contarnos maravillas...
Roberto Pérez, una historia de vida.
De su corresponsal, M. Millonschik
Que al pedo que estamos :p
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